La “inseguridad” es una categoría para aludir a una problemática que afecta solo a ciertos sectores, los ciudadanos que sí importan. Para los excluidos su “inseguridad” no es un problema que importe a los políticos y a gran parte de los medios y la sociedad. Para aquellos sectores que son vistos como causantes de la inseguridad de los “ciudadanos de bien”, la violencia que los atraviesa y que a menudo es ejercida por la propia Policia, no entra en la categoría de inseguridad.
Hay violencias que se normalizan e incluso muertes que se normalizan. Así fue como, livianamente el Secretario de Seguridad Ignacio Vilchez salió a decir en relación al asesinato de Gregorio Ramos, que es “un hecho aislado”, invisibilizando la realidad de la violencia policial como problemática estructural en Salta.
¿Hecho aislado?
Ya van dos años del proceso de habeas corpus colectivo que interpusimos por hechos de violencia policial sistematica en la ciudad de Salta a partir de operativos y detenciones ilegales, causa que la Corte dilata a pesar de nuestros múltiples pedidos.
Está a punto de transcurrir un año de la muerte de Fernanda Arias en una comisaria de Rosario de Lerma sin que se haya dilucidado hasta la fecha que fue lo que le sucedió y por qué sucedió bajo la custodia policial.
Ya van siete meses desde que la policía de Salta asesinara al joven Santiago Ibañez en un barrio popular de Pichanal sin que se hubiera imputado a efectivo alguno, hecho que además fue completamente invisibilizado por los medios y respecto del cual los políticos guardaron absoluto silencio.
Y qué decir de las negligencias, el mal desempeño y las omisiones que dejaron en desprotección a Delicia Bollada e Isabel Galván en Joaquin V. Gonzalez, nuevas víctimas de femicidio que para la gran mayoría pasaron desapercibidas.
No podemos permitir que se normalice la violencia y menos la que proviene del Estado. La hipocresía de aquellos referentes de la política y sectores sociales que tanto ruido hicieron por las molestias e inseguridad que generaban los trapitos, al punto que se introdujo un proyecto de ley para meterlos presos, son los mismos que ahora miran para otro lado, normalizan o minimizan la violencia y la muerte que afecta a personas de sectores vulnerables. Para ellos no habrá iniciativas de reformas legislativas, no habrá indignación social, solo una miserable indiferencia.
Hoy repudiamos el asesinato de “Gogo” Ramos y no olvidamos todos los casos de violencia institucional de aquellos que muchos quieren normalizar y hasta invisibilizar, aquellos cuya inseguridad, en sus múltiples facetas, no son parte de la agenda del poder ni de sus espacios comunicacionales y sociales afines.
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