EL CUIDADO RESPONSABLE DE LAS INFANCIAS Y ADOLESCENCIAS EN MANOS DE TODXS:
Tristemente, sabemos que la mayoría de los casos de violencia contra Niños, Niñas y Adolescentes ocurren dentro del ámbito familiar; por ello, es el tipo de maltrato contra las infancias menos denunciado. La información recopilada por Unicef en distintos países de la región de América Latina y el Caribe, muestra que entre el 70% y el 80% de las víctimas de violencia sexual son niñas, que en la mitad de los casos los agresores conviven ellas y que en tres cuartas partes son familiares directos.
En la mayor parte de los casos judicializados estas violencias son cometidas por conocidos y familiares, que acceden con facilidad a la niña y aprovechan la confianza nacida de la convivencia.
Si bien contamos con importantes herramientas legislativas a nivel nacional e internacional para abordar estos delitos y perseguir a los responsables en la búsqueda de justicia, se necesita un mayor compromiso, tanto de los operadores jurídicos como de la sociedad en su conjunto. Resulta imprescindible, no solo la especialización en cuestiones de violencia sexual sino también una mayor empatía de todxs aquellos que tengan participación en los procesos judiciales.
Hablamos de mucho mas que de la aplicación de condenas a los agresores sexuales, hablamos de restitución integral de derechos, de combatir seriamente las prácticas revictimizantes en los entornos judiciales y mediáticos, de generar alternativas de apoyo, de garantizar la ayuda terapéutica para víctimas y sobrevivientes. No debemos dejar de exigir esto.
Asimismo, como parte del compromiso social y político que requiere trabajar en la prevención de este delito, deviene imperiosa la educación y sensibilización en todos y cada uno de los espacios habitados por Niños, Niñas, adolescentes y sus familias. Advertir esta necesidad nos permitirá tomar acciones en defensa y protección de nuestras infancias.
Y es aquí donde la ley de Educación Sexual Integral (E.S.I.) resulta tan útil, por lo cual debe ser promovida y debidamente puesta en práctica en cada ámbito.
Desde su implementación en el año 2006, se convirtió en una de las políticas educativas más valiosas de las últimas décadas, brindando herramientas para identificar situaciones de peligro y detectar casos de violencia intrafamiliar a partir del relato de Niños, Niñas y Adolescentes.
En varios de los casos en los que intervinimos en la asistencia legal de chicas y chicos que había sufrido delitos sexuales, fue una clase de E.S.I. el espacio donde pudieron identificar lo que les había sucedido y pedir ayuda para que se pudiera denunciar el hecho.
Por ello, QUE NO NOS CONFUNDAN, la E.S.I, no es para “adoctrinar a las niñeces”; su función es educar, poner en escena central la voz de las infancias y poder protegerlos.
Y necesariamente la lucha contra este delito, aun de tan alta ocurrencia y a la vez tan alta impunidad, debe ser colectiva.





EXCELENTE DECLARACION. La Fundación Niñ@sur para los Derechos Humanos, que integra la Red Niños del Sur, la apoya en todos sus términos.